A veces la calle mojada, seca mis ganas de vivir, pero sigo caminando bajo un sol diminuto que quema con su hielo fluorescente, la vista gorda de varios peatones idolatran el pensamiento, y sigo caminando, la vida me lleva a un oscuro pasillo, y lo recorro punta a punta, el sueño me gana pero tu cara me hace insomne, así que camino con los ojos cerrados, y veo tu cara.
Los rayos del sol cercan mi vista con una luz roja, que penetra poco a poco con los ruidos de los pasos en medio del silencio, ruidos que se meten en mis oídos haciendo eco en todo el cuerpo, y sigo caminando, de repente. veo tu cara.
Camino y creo volar, o es que tu cara me da alas, será que tal vez te encuentre en cielo, o un sueño que no me deja soñar por que soy insomne, o tu sangre gris se conjuga con mi materia, será que tu voz es como la de un ave al cantar, o que tus ojos te los ah regalo un ángel, será que todo es celestial cuando veo tu cara.
Por esa razón mis ganas de vivir las seco el agua de las mojadas calles. hoy estaría evaporado como una nube allá cerca del cielo donde habitas, pero la calle sigue mojada y el sol esta diminuto, es de hielo, no puedo tenerte, tendré que seguir soñando despierto por que tampoco puedo dormir si veo tu cara.
viernes, 24 de agosto de 2007
tu cara
A veces la calle mojada, seca mis ganas de vivir, pero sigo caminando bajo un sol diminuto que quema con su hielo fluorescente, la vista gorda de varios peatones idolatran el pensamiento, y sigo caminando, la vida me lleva a un oscuro pasillo, y lo recorro punta a punta, el sueño me gana pero tu cara me hace insomne, así que camino con los ojos cerrados, y veo tu cara.
Los rayos del sol cercan mi vista con una luz roja, que penetra poco a poco con los ruidos de los pasos en medio del silencio, ruidos que se meten en mis oídos haciendo eco en todo el cuerpo, y sigo caminando, de repente. veo tu cara.
Camino y creo volar, o es que tu cara me da alas, será que tal vez te encuentre en cielo, o un sueño que no me deja soñar por que soy insomne, o tu sangre gris se conjuga con mi materia, será que tu voz es como la de un ave al cantar, o que tus ojos te los ah regalo un ángel, será que todo es celestial cuando veo tu cara.
Por esa razón mis ganas de vivir las seco el agua de las mojadas calles. hoy estaría evaporado como una nube allá cerca del cielo donde habitas, pero la calle sigue mojada y el sol esta diminuto, es de hielo, no puedo tenerte, tendré que seguir soñando despierto por que tampoco puedo dormir si veo tu cara.
Los rayos del sol cercan mi vista con una luz roja, que penetra poco a poco con los ruidos de los pasos en medio del silencio, ruidos que se meten en mis oídos haciendo eco en todo el cuerpo, y sigo caminando, de repente. veo tu cara.
Camino y creo volar, o es que tu cara me da alas, será que tal vez te encuentre en cielo, o un sueño que no me deja soñar por que soy insomne, o tu sangre gris se conjuga con mi materia, será que tu voz es como la de un ave al cantar, o que tus ojos te los ah regalo un ángel, será que todo es celestial cuando veo tu cara.
Por esa razón mis ganas de vivir las seco el agua de las mojadas calles. hoy estaría evaporado como una nube allá cerca del cielo donde habitas, pero la calle sigue mojada y el sol esta diminuto, es de hielo, no puedo tenerte, tendré que seguir soñando despierto por que tampoco puedo dormir si veo tu cara.
tablero de ajedrez
foto: obra de juan gris "el tablero de ajedrez"la vida es un juego de ajedrez en donde juegan dos ciegos, que mueven su ficha sabiendo lo que hacen, pero el oponente no lo puede notar a simple vista, y lo mismo pasa al revés, entonces dije que el corazón ayudaba a mover las fichas, pues deduje entonces que el amor tenia que ver con el corazón, y concluí que el amor es ciego.
Me pidió que le dijese como era un tablero de ajedrez, y le conté, esa noche estaba acostado en mi cama, y me puse a pensar que la vida era un juego de ajedrez en donde juegan dos ciegos, que mueven su ficha sabiendo lo que hacen, pero el oponente no lo puede notar a simple vista, y lo mismo pasa al revés, entonces dije que el corazón ayudaba a mover las fichas, pues deduje entonces que el amor tenia que ver con el corazón, y concluí que el amor es ciego.
Pues ella no tenia ojos tampoco, tenia dos rostros en uno, dos negros opacos y mate, que vestían como la muerte, asechaba con su mirada sin luz a través de ellos podían verse las sombras, y el pelo lo acompañaba haciendo del techo de la noche.
Nuestro amor era perfecto, impecable, era algo platónico hecho amor, ella era una veleta en mi vida, a la mañana cuando cantaba el gallo, su pico señalaba algún punto, y ahí estaba yo, siempre iba donde apuntaba, yo corría por sus venas, y sus besos me frenaban.
Un día me pidió que le explicara como era un corazón, que forma tenia, como era su color, que tan grande es como dicen, y no le supe contestar.
Esa noche me quede pensando devuelta en la cama y me di cuenta que lo nuestro era diferente, a aquel simple tablero de ajedrez, pues yo veía sus jugadas cuando las hacia, pero ella no veía las mías cuando las realizaba, era como un tablero de ajedrez con la mitad dada vuelta.
Pasaron varios días con una relación menos limpia, hasta que ella me dijo que me había confundido con otro que entro al cuarto, y lo había besado, esa noche no le creí, y me di cuenta que no se había confundido sino que había visto el verdadero tablero de ajedrez, y que yo no jugaba en esa mesa.
A partir de ahí ya no me levantaba y veía en el horizonte la ficha de la reina a lo lejos.
Pues ella no tenia ojos tampoco, tenia dos rostros en uno, dos negros opacos y mate, que vestían como la muerte, asechaba con su mirada sin luz a través de ellos podían verse las sombras, y el pelo lo acompañaba haciendo del techo de la noche.
Nuestro amor era perfecto, impecable, era algo platónico hecho amor, ella era una veleta en mi vida, a la mañana cuando cantaba el gallo, su pico señalaba algún punto, y ahí estaba yo, siempre iba donde apuntaba, yo corría por sus venas, y sus besos me frenaban.
Un día me pidió que le explicara como era un corazón, que forma tenia, como era su color, que tan grande es como dicen, y no le supe contestar.
Esa noche me quede pensando devuelta en la cama y me di cuenta que lo nuestro era diferente, a aquel simple tablero de ajedrez, pues yo veía sus jugadas cuando las hacia, pero ella no veía las mías cuando las realizaba, era como un tablero de ajedrez con la mitad dada vuelta.
Pasaron varios días con una relación menos limpia, hasta que ella me dijo que me había confundido con otro que entro al cuarto, y lo había besado, esa noche no le creí, y me di cuenta que no se había confundido sino que había visto el verdadero tablero de ajedrez, y que yo no jugaba en esa mesa.
A partir de ahí ya no me levantaba y veía en el horizonte la ficha de la reina a lo lejos.
insimnio
El insomnio, me dice que me has olvidado, igual no le creo, me parece que esta celoso, y teme de que lo abandone, me sostiene con sus dedos los ojos inertes, y la noche sangra estrellas.
Orate, me siento, me refugio entre las sabanas, que crean un nuevo cielo negro, y cuento sobre el ovejas saltando la tranquera en el campo, aquel campo verde y solitario que una vez soñé, y que muchas otras trate de olvidar, ya no quiero pensar en que no volverás, si sabes por mas, que yo todavía espero que algún beso apague esta inundación, quien puede creer que después de tanto amor hemos tomado caminos diferentes, todavía te veo como antes con tus ojos radiantes que parecen cenizas en celo jugando a volver a tocarse con el fuego, que se prende en tus labios casi del color de tu piel, suave y temerosa a la hora de la paz, con esa voz tan infragante y melosa, que arrullaba de noches sin dormir un hermoso ruido a silencio, y decía nunca te dejare, te veo con tus manos nubladas en el cielo, con aroma a rosas sin pétalos de melancólico color gris.
Ya no podré dormir por que el insomnio me sopla al oído la fatal condena de matarte, y de perderte para siempre, ya no podré soñarte, ya ni siquiera imaginar tus ojos en el reflejo de la luna, ya no caminare por las calles arropadas de arena pateando montículos, y llenándome el calzado para armar un arenero y jugar a formar castillos para esconderte y guardarte, para que nunca te vallas, para saber que siempre estará la princesa en el castillo de arena, para al menos viva aunque no respire.
Orate, me siento, me refugio entre las sabanas, que crean un nuevo cielo negro, y cuento sobre el ovejas saltando la tranquera en el campo, aquel campo verde y solitario que una vez soñé, y que muchas otras trate de olvidar, ya no quiero pensar en que no volverás, si sabes por mas, que yo todavía espero que algún beso apague esta inundación, quien puede creer que después de tanto amor hemos tomado caminos diferentes, todavía te veo como antes con tus ojos radiantes que parecen cenizas en celo jugando a volver a tocarse con el fuego, que se prende en tus labios casi del color de tu piel, suave y temerosa a la hora de la paz, con esa voz tan infragante y melosa, que arrullaba de noches sin dormir un hermoso ruido a silencio, y decía nunca te dejare, te veo con tus manos nubladas en el cielo, con aroma a rosas sin pétalos de melancólico color gris.
Ya no podré dormir por que el insomnio me sopla al oído la fatal condena de matarte, y de perderte para siempre, ya no podré soñarte, ya ni siquiera imaginar tus ojos en el reflejo de la luna, ya no caminare por las calles arropadas de arena pateando montículos, y llenándome el calzado para armar un arenero y jugar a formar castillos para esconderte y guardarte, para que nunca te vallas, para saber que siempre estará la princesa en el castillo de arena, para al menos viva aunque no respire.
miércoles, 1 de agosto de 2007
luces apagadas
Las luces de la fría y húmeda calle se han apagado, la inmaculada princesa negra ha dado a luz a la noche, oscura y despoblada de estrellas. El destierro de la luna que se camufla en el mar deformándose ante las pupilas de la paranoica cordura, entrelazando los brazos de los dioses para oír el silencio de los mortales que en la orilla de ese abismo apoyados en el umbral de ese mar esperan, esas aguas que se llenan con los ríos de lagrimas y sangre, pues la vida ha quedado en la tierra, en la cárcel de las ideas, del cuerpo mismo.
Levantando calaveras que chillan solas, que irónicas bailan , en la danza macabra, el ser vive y muere en una falsa verdad.
Los árboles comienzan a inmovilizarse el viento huye a las nubes que lloran en esa noche, dentro de mi cuarto la cortina de mi ventana se embolsa sin viento, y delira haciendo ondas en mis ojos, cruel sustancia que rompe mi voz, maúlle un ladrido de revés, la música ensordece mis labios y asciende al infierno eterno en el cielo, donde don Satán tiene de esclavo a pedro y a Jesús, donde se hallan los vicios y mujeres que bailan mientras los Ángeles apuestan y se caen en la búsqueda de nuevos apostadores.
Una gran orquesta rompe con el fuego que se refleja en mi mente, con las manos de agua que rebalsan de orates pensamientos, como ciegos vamos escuchando a tu silencio arrinconados en tu dificultad, temerosa sabiduría que defiende la ignorancia, con ideas claras de la oscuridad, identidades eternas que mueren en un ayer para vivir en un mañana.
Levantando calaveras que chillan solas, que irónicas bailan , en la danza macabra, el ser vive y muere en una falsa verdad.
Los árboles comienzan a inmovilizarse el viento huye a las nubes que lloran en esa noche, dentro de mi cuarto la cortina de mi ventana se embolsa sin viento, y delira haciendo ondas en mis ojos, cruel sustancia que rompe mi voz, maúlle un ladrido de revés, la música ensordece mis labios y asciende al infierno eterno en el cielo, donde don Satán tiene de esclavo a pedro y a Jesús, donde se hallan los vicios y mujeres que bailan mientras los Ángeles apuestan y se caen en la búsqueda de nuevos apostadores.
Una gran orquesta rompe con el fuego que se refleja en mi mente, con las manos de agua que rebalsan de orates pensamientos, como ciegos vamos escuchando a tu silencio arrinconados en tu dificultad, temerosa sabiduría que defiende la ignorancia, con ideas claras de la oscuridad, identidades eternas que mueren en un ayer para vivir en un mañana.
a la soledad
-A veces extraño no extrañar esas tardecitas perdido bajo una esquina, pierdo la noción de lo perdido, y beso los besos que no le di, extraño no extrañar cada gota que mojo aquella confusión de nombres, y me arrepiento de haber matado la herida de un cambio de una mujer, por medias rojas, por placer, y por demente, aunque ahora que camino solo acompañado por ti, amiga, no me siento tan solo y con esa necesidad de extrañar, la vida me duele lo se, pero no tanto como antes que no te tenia, ¿sabes soledad?, no te amare como amaba a aquella luna doncella que me miraba de día bajo estrellas que solo yo podía ver, pero algo contigo tendré, será el destino o no se, pero tu me caes bien, y auque no me hables yo siento que tu silencio quiere decirme algo, también se que por ahí tienes miedo a contarme, es difícil confiar en alguien hoy en día, pero sabes que nunca te dejare sola, ¿siempre eh vuelto? ¿o no?, tal vez tu me busques mucho, y me eh acostumbrado a ello, a veces pienso ¿que tan mal me escondo que siempre me encuentras?, tu eres sabes, como un dios para mi, te admiro, y es por eso que siempre dejo que me beses en esas noches que creo ni siquiera encontrarte a ti, ¿sabes soledad? Me estoy dando cuenta que a ti también te amo.-
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quien no hablo nunca con la soledad?
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