Las calles denotan en arena
castillos de pobres, jugando,
alimentando su vida,
asfaltando en sus sueños los años.
Al centro las calles inmoviles
paralizan un gran movimiento,
edificios como elefantes de hormigon,
desde afuera miran atentos,
los gritos personales de aliento.
Estructuran en cruses la vida
aquellos dos imperios en la ciudad,
que acortan y alargan los pasos
la vejez y ruinas que van cerrando
y dejando su mitad.
Las calles de mi ciudad son
arena y asfalto social,
son sueños y llantos
en son de mi tempestad.
domingo, 11 de mayo de 2008
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