jueves, 31 de mayo de 2007

era hermosa

con todo respeto, en memoria a el pueblo muerto el 16 de junio de 1955


Era hermosa, pero era mujer, de hecho su cabeza afilaba a la cruel cordura de su locura. Yo solo buscaba una sombra, de amor, de placer, buscaba satisfacer, quería el lado blanco del equilibrio, trataba de sentir respirar a tu ombligo, pero solo encontré el negro, ni siquiera el circulo de mi costado.
Alucinaba ver aquella estrella roja que asomaba cada tanto bajo la luna, y era verdad, eras un planeta fuera de mi mundo, un extraterrestre, un objeto subjetivo, irreconocible, extraño.
Su hermosura desbordaba con un color oscuro en el cabello y en sus ojos, con su esbelto cuerpo de noche, con su piel suave como una brisa de primavera, pero me canse de su demencia, de su atormentada cabeza, me canse de mirar por el caleidoscopio y entre los espejos en forma de triangulo ver la figura de una mujer con se esbeltura de pinturas de Dalí y ver como poco a poco iba deformándose a medida que giraba con lentitud mi dedos fríos y casi inmanejables, sobre el, ver como los granos de colores iban derramándose por su cuerpo llevando todo a un color oscuro, y formándose siempre el rostro de aquella criatura salvaje que asechaba mis sueños por las noches, y espantaba mis ganas de dormir, consumía mi insomnio, y achicaba mis pupilas sin cabida de luz, sin ganas de verla, de matarla de matarme de matarnos, de morir juntos, de amarnos por siempre y que el siempre sea lo mas próximo posible.
La ciudad vestía de verde al igual que yo y la premonición de tu partida rondaba en mi cabeza, las calles empantanadas grises, era un día 15 cualquiera de junio del año 1955, cuando suena mi teléfono en mi casa, para oír lo que nunca quise, para destruir el sol, sin importar la inocencia, para anestesiar al pueblo, para subirme a un ataúd aéreo que podría portar cientos de cadáveres. Fue un camino sin salida por los aires, sin llegada, sin nada, mi mente estaba en blanco, y no veía la fuerte tormenta que se aproximaba, cuando del primer objeto volador cae la primer bomba el 16 de junio, es el fusilamiento aéreo, múltiple, bárbaro, anónimo, antecesor de los que luego realizarían en tierra firme con nombres y apellidos pensé, y luego cayo del mió el caleidoscopio y estallo contra la plaza viva, los vidrios llovían en toda la manzana cortando y cortándome mi vida, la imagen que poseía ese tubo ennegrecido interiormente, que encierra dos o tres espejos inclinados y en un extremo dos láminas de vidrio, entre las cuales hay varios objetos de forma irregular, cuyas imágenes se ven multiplicadas simétricamente al ir volteando el tubo, a la vez que se mira por el extremo opuesto, nunca mas lo pude ver, ni yo ni nadie.
Era hermosa.

lunes, 21 de mayo de 2007

un seuaño

a veces los sueños los soñamos sin ser soñados, a veces no soñamos. Pero mientras te vea siempre te estare soñando
























estaba en mi casa, que no aparentaba ser la mia, se veia extraña, solo era un cuadrado encerrado en cuatros paredes, con una mesa, una silla, una hoja un lapiz, el cenicero, mi cigarrillo y yo.un cigarrillo sin humo, no se si por que el hecho fue en blanco y negro, o por que el delirio no me dejaba ver. En aquella hoja te escribia, bajo el silencio exagerado de las madrugadas, donde ni los pajaras cantan, un silencio exauto y tenebroso.afuera el cielo oleaba en negras capas de nubes, que anunciaban el desague.no se como llegue a ver esto por que en ningun momento me movi de aquella silla, se que estaba actuando en tercera persona, por lo tanto el yo que tenia no era el yo cotidiano.en las calles rugian el asfalto las rafajas de luces que de tanto en tanto el viento las movia, un viento sin ruido tambien.solo se escuchaba el crujir del lapiz castigando al papel, el papel que apesar de tanto tiempo de escritura no se completaba mas.el delirio era infinito, la locura se asomaba de mis ojos, y de repente empeze a llorar, las gotas al galope en el techo de chapa, resonaban y aturdian mis odios,aunque no escuchaba, seguia mas loco escribiendo, motivado con la orquesta de la lluvia, casi a ritmo gota y letra, gota y letra.le puse punto y aparte y sali a entregartela. mi puerta de madera estaba hinchada por el agua, su chiyido espantoso era cada vez mas fuerte,abria un tramo y el viento volvia a cerrarla, y el mar entraba a mi puerta, sin permiso, como la luna cuando sale a la noche, y no pregunta si alguien no esta dispuesta a verla.al fin sali con papel en mano y comenze a correr bajo la lluvia, mi hoja no se mojaba, de mi sangraba agua natural de los cielos negros, transpiraba lluvia.corria pero no avanzaba y a lo lejos te vi parada bajo una luz en una esquina, con la cabeza hacia arriba como esperando y contemplando el liquido danzante,con tus dos brazos habiertos que chorreaban sangre transparente, vestida de rojo en un sueño sin colores, que lo llevaba el viento, y marcaba tu cuerpo,alli me detube a ver tu hermosura mojarce, a enloquecer ciegamente, de tus pupilas, a admirar tu belleza que con ira me mira.y derrepende desapareciste, y dejo de llover mi hoja comenzo a empaparce sin razon,las letras se iban desdibujando y dejando señales de tinta en su camino, el papel se deshizo, y cai de rodillas, y llore.al despertarme me contemplabas tu, abrazandome -solo fue una pesadilla-

martes, 15 de mayo de 2007


A veces nos sentimos unicos, otras que somos varios en uno, a veces nos sentimos encerrados, a veces libres, pero nunca sentimos la cordura de nuestra locura, ni la locura de nuestra cordura







entre hierros, encadenado, sentado en un banco de madera, que colgaba de mas cadenas, sobre la pared arrinuada,gris y oscura a mis espaldas.el sol llegaba a tapar solo un cuadrado de mi cuarto, y recordaba que de chico buscaba sombra, ya no. Que me encerraba en la habitacion con muy poca luz, en ese momento corria a compas de la misma que entraba por esa ventana diminuta. abajo en mi derecha retumbaban los sonidos de ratas que comian y degustaban casi toda mi comida, alli dentro de ese hueco que quedaba en la union del piso y el muro escrito, con acontecimientos de peronas pasadas.golpeado por el tiempo escuchaba el silencio dia a dia, enloquecia. esperando mi libertad se me pasaba la vida, mirando al guardia caminar en silencio con el tac tac de sus pasos constantes por el corredor tenebroso. no se cuantos eramos dentro de ese lugar, solo se que nadie producia un solo sonido, la serenidad aturdia mis oidos, un chillido espantosa atormntaba mi cabeza.habia perdido ya 18 años, habia muerto ya 18 años, ya no sentia escalorfrios, ya no tenia identidad, ya no tenia familia, el dolor ya era normal, y la felicidad no era utopica, era imposible.una nublada noche circulaba en mi mente todos los dias, necesidad de palabras era lo que tenia, de oir, ya no sabia casi si mis sentidos funcionaban, no hablaba, no escuchaba, no veia, no tocaba, apenas sentia olor, el horroroso olor a ratas.me habia olvidado de mi apariencia facial, de mi existencia, solo veia historias desparramadas por la pared, sangre, dolor, muerte, amor, locura.no podia escapar de mis cadenas, no podia serle infiel a mi banco, no podia dejar de correr tras la luz, no podia ya vivir, sabia que terminaria, todo lo que produci, en solo un cuadrado de dos metros por dos metros,sabia que mi historia se podia escribir solo en un papel higenico, sabia que no tenia importancia, que nadie me reclamaria, por que ni yo sabia que existia.pero despues de tanto tiempo oi una voz, dulce, armoniosa, angelical, hermosa, en fin no tenia nocion de lo que pensaba por que habia perdido la nocion del oido.una voz que lloraba y que golpeba gota a gota en el piso de la celda de mi izquierda.despues del miedo camine, y llegue a golpear, su pared, su voz seguia sin decir nada, nada mas que toc toc, al explotar con la suciedad de ese horrible lugar.salieron entonces mis primeras palabras despues de tantos años sin hacer vibrar mis cuerdas,-me has vuelto loco le dije-sus lagrimas seguian insistentes queriendo romper el piso,- respondeme por favor- dije al instante,-la cordura de creerce locos en vez de la locura de creerce cuerdos- respondio, y sonrei.el estaba hablando de aquel loco cervantes, que hablaba con los molinos mediante su quijote.en aquellos segundos mil cosas pasaron por mi cabeza, por que hablar con gente me dije, si los molinos, pueden contarme mil cosas que una palabra no expresa,para que esperar el amor en palabras ajenas, si puedo crear las palabras de mi propio molino.-te amo- me dijo despues, comprendi que realmente mi chaleco por algo lo tenia, yo tambien senti amor por aquellas lagrimas.nos amamos sin vernos, sin tocarnos, sin escucharnos sin olernos, sin nada. sera que el amor no tiene explicacion.yo al menos no la encuentro, alli mas que en ningun lugar senti lo que era realmente amar.nunca vi a aquella persona que me hablo una vez por medio de cientos de ladrillos, apilados, en mal estado.al cabo de unos años sali de alli, y ahora estoi encerrado escribiendo, buscando el sol, en un banco, por que extraño a ese amor.

domingo, 13 de mayo de 2007

la luz tenue de una vela


La luz tenue de una vela alumbraba media cara de aquel sin sentidos, aquel hombre de tez morena y arrugada, con ojos ya casi diminutos, rojos y cansados, sentado en aquella silla de color marrón clara desgastada por el tiempo , con su paño en el asiento de forma medieval, una silla que desde años de allí no se movía, con telas de arañas en cada ángulo, con pelusas acumuladas en cada pata, con historias cada día, con un viejo encima cada segundo, que no se levantaba para nada, todo desde aquella silla lo hacia, resignado estaba, pasaba las horas esperando que el fuego de su vela se apagara, para encender otra.
El viejo calculaba para cada una de esas blancas y aburridas velas que formaban figuras con su cera en el lomo, 2 horas de vida, y pensaba que su vela no vería a nadie en su corta vida, y se reflejaba en el amor, como una vela encendida que dura para muchos una vida, el viejo no quería sentir tanto para solo dos horas de vida y prefirió ser una vela mas que durara un corto tiempo dando luz, sin conocer a nadie, ni siquiera al iluminado, no era valido para su pena vivir en compañía con miedo de que un viento pudiera apagar su llama.
Por eso su vida fue mirar la luz tenue de una vela que le alumbraba solo media cara.