viernes, 24 de agosto de 2007

insimnio

El insomnio, me dice que me has olvidado, igual no le creo, me parece que esta celoso, y teme de que lo abandone, me sostiene con sus dedos los ojos inertes, y la noche sangra estrellas.
Orate, me siento, me refugio entre las sabanas, que crean un nuevo cielo negro, y cuento sobre el ovejas saltando la tranquera en el campo, aquel campo verde y solitario que una vez soñé, y que muchas otras trate de olvidar, ya no quiero pensar en que no volverás, si sabes por mas, que yo todavía espero que algún beso apague esta inundación, quien puede creer que después de tanto amor hemos tomado caminos diferentes, todavía te veo como antes con tus ojos radiantes que parecen cenizas en celo jugando a volver a tocarse con el fuego, que se prende en tus labios casi del color de tu piel, suave y temerosa a la hora de la paz, con esa voz tan infragante y melosa, que arrullaba de noches sin dormir un hermoso ruido a silencio, y decía nunca te dejare, te veo con tus manos nubladas en el cielo, con aroma a rosas sin pétalos de melancólico color gris.
Ya no podré dormir por que el insomnio me sopla al oído la fatal condena de matarte, y de perderte para siempre, ya no podré soñarte, ya ni siquiera imaginar tus ojos en el reflejo de la luna, ya no caminare por las calles arropadas de arena pateando montículos, y llenándome el calzado para armar un arenero y jugar a formar castillos para esconderte y guardarte, para que nunca te vallas, para saber que siempre estará la princesa en el castillo de arena, para al menos viva aunque no respire.

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